Entre las tareas de mantenimiento de un soplador en planta, la lubricación suele quedar reducida a una tarea menor frente a actividades de mayor visibilidad, como el cambio de rodamientos o el overhaul completo del equipo. Sin embargo, se trata de una de las prácticas más importantes para preservar la confiabilidad y vida útil de sus componentes.
Según estadísticas publicadas por SKF, aproximadamente el 36% de las fallas prematuras de rodamientos están relacionadas con una lubricación inadecuada. Los sopladores centrífugos multietapa no son ajenos a esta problemática: una lubricación deficiente puede provocar un aumento de temperatura, desgaste y vibraciones en los rodamientos y, si no se detecta y corrige oportunamente, evolucionar hasta una falla que obligue a detener el equipo de manera no programada.
Un adecuado programa de lubricación, complementado con el monitoreo de condición, permite detectar desviaciones con anticipación, planificar las intervenciones y reducir el riesgo de paradas inesperadas.
Respetar los intervalos de cambio de aceite
El manual de los sopladores establece intervalos de cambio de aceite de entre 3.000 y 6.000 horas de operación, según el régimen de carga del soplador. Aplicar un intervalo de 3.000 horas a un equipo que opera bajo condiciones de baja exigencia puede resultar en cambios anticipados e innecesarios; por el contrario, extender el intervalo hasta 6.000 horas en un equipo sometido a un régimen de operación intensivo puede acelerar la degradación del lubricante y aumentar el riesgo de desgaste de sus componentes.
Estos intervalos conviven con el límite anual establecido por el fabricante, prevaleciendo el criterio que se cumpla primero, independientemente de las horas acumuladas.
Una de las principales malas prácticas de lubricación consiste, precisamente, en no respetar los intervalos de cambio de aceite definidos por el fabricante. El lubricante se degrada progresivamente durante la operación, por lo que prolongar su uso más allá del período recomendado puede afectar la protección de los rodamientos y favorecer procesos de desgaste.
Utilizar el lubricante especificado
Otra práctica errónea observada recurrentemente en terreno es utilizar lubricantes distintos a los especificados en el manual del soplador para compensar el consumo de aceite. Esto puede incluir la mezcla de diferentes tipos o marcas de lubricantes dentro de las cajas portarodamientos, así como el relleno de los vasos lubricadores con aceite usado disponible en la sala de máquinas después de un cambio de aceite.
La mezcla o incorporación de un lubricante no especificado puede alterar las propiedades del aceite y afectar su capacidad de lubricación. En particular, el uso de aceite usado puede introducir contaminantes y productos de degradación que aceleran el deterioro del lubricante y contribuyen al desgaste de los rodamientos.
Respetar las cantidades y procedimientos de lubricación
También es fundamental respetar el procedimiento de lubricación indicado por el fabricante durante el cambio de aceite. Una cantidad excesiva de lubricante puede provocar un aumento de temperatura, mayores pérdidas por fricción y deterioro acelerado del aceite, mientras que una cantidad insuficiente puede reducir la capacidad de formar una película lubricante adecuada y aumentar el riesgo de desgaste prematuro.
Es importante utilizar el lubricante correcto y más aún aplicar la cantidad adecuada, siguiendo el procedimiento establecido por el fabricante.
Evitar la contaminación del lubricante
La limpieza durante las operaciones de mantenimiento es un aspecto fundamental. Tanto al realizar cambios de aceite como al rellenar los vasos compensadores, se debe evitar el ingreso de polvo, partículas, humedad u otros contaminantes a las cajas portarodamientos.
Una contaminación que puede parecer menor durante una intervención puede acelerar significativamente el desgaste de los rodamientos y reducir su vida útil. Por este motivo, es importante mantener limpios los elementos utilizados durante la lubricación y evitar que recipientes, herramientas o superficies de trabajo entren en contacto con contaminantes antes de realizar la intervención.
Complementar la lubricación con monitoreo de condición
Realizar la lubricación siguiendo exclusivamente el calendario o el contador de horas ofrece una visión incompleta del estado real del equipo. Si bien los intervalos y procedimientos establecidos por el fabricante deben respetarse, complementar el mantenimiento programado con un monitoreo basado en la condición permite conocer cómo está evolucionando realmente el soplador y sus componentes.
Técnicas predictivas como el análisis de vibraciones, el análisis de aceite y la termografía permiten detectar desviaciones en etapas tempranas, anticipándose a posibles fallas que evolucionen hacia daños mayores. Además, el seguimiento periódico de estas variables permite evaluar mediante datos la condición de los rodamientos y la efectividad de la estrategia de lubricación a lo largo del tiempo.
De esta manera, la lubricación deja de ser una tarea aislada y pasa a formar parte de una estrategia integral de mantenimiento y confiabilidad, orientada a maximizar la disponibilidad y vida útil del soplador.
La lubricación como parte de la confiabilidad
Una correcta estrategia de lubricación va mucho más allá de agregar aceite. Implica utilizar el lubricante especificado por el fabricante, respetar los intervalos y cantidades establecidos, seguir los procedimientos de mantenimiento y mantener condiciones adecuadas de limpieza durante cada intervención.
Estas prácticas, complementadas con un adecuado monitoreo de condición, contribuyen a preservar la confiabilidad, disponibilidad y vida útil del soplador.